La influencia rothbardo-hoppeano-miseana está claramente presente en uno de sus posts (acerca de la defensa de la propiedad):
¿Puede usted negar que es el dueño de sí mismo? Negar tal hecho de la naturaleza no puede hacerse sin caer en una contradicción en términos, puesto que para afirmar algo usted necesita ser dueño de usted mismo, de sus cuerdas vocales si pretende decirlo, de sus manos si pretende escribirlo y en última instancia de su cerebro para pensar la idea.
¿A qué nos referimos cuando hablamos de propiedad? Cuando hablamos de propiedad nos referimos a la posesión de algo y a la capacidad de disponer de ese algo (ambas condiciones deben cumplirse). De manera que decir que cada ser humano es dueño de sí mismo significa que cada quien está en posesión de su cuerpo y de su mente y además que está en capacidad de disponer de ellos, de moverse, trasladarse o quedarse tranquilo, usarlos o dejarlos inertes.
Si usted no fuese dueño de usted mismo, entonces alguien más lo sería, es decir, otra persona estaría en control de su cuerpo y de su mente. Usted sería un esclavo, mientras la otra persona sería su amo. Pero si queremos construir una sociedad de hombres libres (en aislamiento, cada persona es por definición absolutamente libre), no podemos permitir que unas personas sean dueñas de otras personas. Por lo tanto, un sistema ético para una sociedad libre debe comenzar por el derecho de propiedad de cada persona sobre sí misma.
Muy bien, cada persona es dueña de sí misma, nadie puede poseerla e igualmente ella no puede ser dueña de nadie más (el sistema ético es universal, es decir, se aplica por igual a todos).
Para poder ejercer el derecho de propiedad sobre usted mismo es esencial que no existan sobre usted interferencias o invasiones externas, es decir que usted sea libre. Cuando hablamos de libertad, nos referimos a la ausencia de coacción sobre el individuo. Una persona que no es libre es una persona obligada a actuar contrariamente a sus deseos, mediante el uso o la amenaza del uso de la violencia, es decir, medianta la coacción.
Ahora bien, si usted es dueño de sí mismo y para poder ejercer dicho derecho usted debe ser libre, se desprende lógicamente que usted también tiene el derecho de defenderse, a través de los medios que juzgue más convenientes, de la agresión no provocada de algún otro individuo. Si usted tuviera que pedirle permiso a su agresor para defenderse de él, entonces es evidente que el derecho a la propiedad sobre usted mismo sería no más que una entelequia, una bien intencionada que desaparecería en la práctica.
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No sé como tú puedes opinar acerca de Venezuela si no eres Venezolano y aparte no vives en el Pais.
Ve a mirar y ayudar a tú pais Perú que tanto lo necesita.
Saludos y gracias nuevamente.